Mi hijo adolescente no me entiende

¡Cállate ya, mamá!

«¡Déjame en paz!», «No me agobies», «¡Qué pesada eres!»… ¿Te son familiares estas frases? Enseñar a hablar a un bebé puede llevarte tiempo, pero al final lo consigues. Sin embargo, cuando se hacen adolescentes, te enfrentas a reproches, juicios y exigencias que no son fáciles de combatir.

¿Cómo puedo hacer para que mi hijo adolescente me entienda y me haga caso? No es sencillo, la verdad, pero estamos seguros que las pautas que te vamos a compartir a continuación, te ayudarán a que el muro de comunicación que existe entre tu hijo y tú, se vaya derribando.

Si tienes un adolescente en casa, es bastante normal que hayas tenido más de un enfrentamiento porque su forma de pensar y la tuya chocan. Cambiar la forma de comunicarte con él o ella es la clave para que podáis llegar a un entendimiento y no sea un suplicio vivir con tu hijo.

Clave 1. Ponte en su lugar

Ser adolescente no es fácil. Piensa por un momento en esa etapa en la que tú tenías una edad de 13 a 17 años. La revolución hormonal, la búsqueda de un sentido en su vida, la necesaria exploración y nuevas experiencias… todo eso lo tiene confundido. Si además, ve cómo su cuerpo, su voz y su vida cambia, lo lógico es que no sepa qué hacer.

Es una etapa muy compleja porque estás dejando de ser un niño y estás pasando a ser un adulto, con todo lo que eso conlleva.

Ponte en el lugar de tu hijo y procura entender cómo se siente. ¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste cómo se sentía?


Clave 2. Inteligencia emocional

Tu hijo quiere revelarse contra todo y entender qué le está pasando. La única forma que tiene para hacerlo es, en muchas ocasiones, expresando sus sentimientos de una manera explosiva.

¿Has visto la película «Inside out» (o «Del revés»)? La alegría, la tristeza, el asco, la furia y el miedo están dentro de tu hijo y no sabe cómo canalizarlos. Una de tus misiones como padre es precisamente enseñarle cómo gestionar sus emociones, permanece como observador de lo que le ocurre, sin entrar en «su juego»

Si grita o si llora, si está triste o a los 10 minutos está riendo a carcajadas, ¡todo eso forma parte de su ineficaz Inteligencia emocional! Permítele que aprenda a gestionar esa montaña rusa de emociones, en lugar de gritarle cuando él grita.


Clave 3. Acepta su realidad

Esa niña pequeña a la que tomabas de la mano hace unos meses, se está haciendo mujer. Aceptarlo es crucial para respetar el proceso, tanto el suyo como hijo, como el tuyo, como padre / madre.

La sobreprotección a la que estuvo sometido tu bebé era «necesaria» porque era un ser indefenso cuando llegó al mundo. Sin embargo, cuando fue creciendo, ese bebé pasó a ser un niño con sus propios pensamientos, sentimientos y decisiones. Ahora te toca aceptar que está pasando a la siguiente etapa (y tú también).

Si grita o si llora, si está triste o a los 10 minutos está riendo a carcajadas, ¡todo eso forma parte de su ineficaz Inteligencia emocional. Permítele que aprenda a gestionar esa montaña rusa de emociones, en lugar de gritarle cuando él grita.


Clave 4. Que sepa que estás ahí

Lo último que quiere un adolescente es que lo agobien y le pregunten constantemente por sus sentimientos. Pero algo que necesita (aunque no lo exprese) es sentir que estás ahí.

«Si quieres que hablemos estoy por aquí» es mucho mejor que «Cuéntame por qué estás triste» .

Si ves que se refugia en su habitación, en sus eternas preocupaciones o pasa demasiadas horas conectado a las redes sociales, muéstrale que hay otras opciones (ir al cine, ir a la playa, al campo con los amigos…) y que sea él o ella quien decida salir a probarlas.


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